El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV La mayor parte de las mujeres y cortesanos se fijaron tan sólo en que esta reina filósofa no se peinaba a la francesa y bailaba mal. Los sensatos sólo le reprocharon la muerte de Monaldeschi, su escudero, a quien hizo asesinar en Fontainebleau en 'un segundo viaje.[49] Sea cual fuere la falta cometida por él contra su persona, puesto que había renunciado a la realeza, debió pedir justicia, y no hacérsela por su cuenta. Ya no era una reina que castigaba a un súbdito, sino una mujer que terminaba una galantería con una muerte; y un italiano que hacia asesinar a otro, por orden de una sueca, en un palacio de un rey de Francia. Sólo las leyes pueden condenar a muerte a alguien. En Suecia, a Cristina no le hubiera sido permitido asesinar a nadie; y lo que hubiese sido un crimen en Estocolmo no tenía por qué estar permitido en Fontainebleau. Los que justificaron esta acción merecen servir a semejantes amos. Esta vergüenza y esta crueldad empañaron la filosofía de Cristina, por la cual abandonó un trono; hubiera sido castigada en Inglaterra[50] y en todos los países donde reinan las leyes, pero Francia cerró los ojos a ese atentado contra la autoridad del rey, contra el derecho de gentes y contra la humanidad.[51]