El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV El rey, que contaba más con sus fuerzas que con sus razones, marchó a Flandes a una conquista segura. (1667) Iba a la cabeza con treinta y cinco mil hombres, otro cuerpo de ocho mil fue enviado hacia Dunkerque, y otro más de cuatro mil hacia el Luxemburgo. Turena, a sus ordenes, era el general de este ejército. Colbert multiplicó los recursos del estado para subvenir a los gastos. Louvois, nuevo ministro de guerra, hizo inmensos preparativos para la campaña. Se distribuyeron en la frontera almacenes de toda especie. Este ministro fué el que introdujo por primera vez este ventajoso método —que la debilidad del gobierno había hecho hasta entonces impracticable— de asegu rar las subsistencias de los ejércitos mediante almacenes; de este modo cualquiera que fuera el sitio que el rey quisiera poner, hacia cualquier lado que volviera sus armas, hallaba siempre dispuestos toda suerte de socorros, los alojamientos de las tropas señalados y sus marchas reglamentadas. La disciplina, que la austeridad inflexible del ministro hacía cada día más severa, encadenaba a todos los oficiales a su deber.[58] La presencia del joven rey, ídolo de su ejército, tornaba fácil y grata la dureza de ese deber. El grado militar comenzó a partir de entonces a estar muy por encima del derecho de nacimiento. Los servicios y no los antepasados fueron tenidos en cuenta, cosa nunca vista; con ello, fué estimulado el oficial de origen más humilde sin que los de alta alcurnia tuvieran de qué quejarse. La infantería, en la que recaía todo el peso de la guerra, después de haber sido probada la inutilidad de las lanzas, compartió las recompensas que tenía la caballería. Estos nuevos principios de gobierno inspiraron nuevo coraje.