El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV El refinamiento de los oficiales no les impedía bajar a la trinchera con el casco en la cabeza y la coraza a cuestas. El rey daba el ejemplo: bajó así a la trinchera de Douai y Lila. Esta prudente conducta conservó a más de un gran hombre, pero fué descuidada después por jóvenes poco robustos, valerosos pero negligentes, que parecen temer más la fatiga que el peligro.
La rapidez de esas conquistas alarmó a Bruselas cuyos ciudadanos comenzaban ya a llevar sus enseres a Amberes. La conquista de Flandes entero podía ser fruto de una campaña, pero le faltaba al rey disponer de tropas lo bastante numerosas para conservar las plazas, dispuestas a abrirse ante sus armas. Louvois le aconsejó mantener fuertes guarniciones en las ciudades tomadas, y fortificarlas. Vauban, uno de los grandes hombres y de los genios que aparecieron en ese siglo para servir a Luis XIV, fué encargado de esas fortificaciones. Utilizó un nuevo método para construirlas, regla hoy de todos los buenos ingenieros. Era sorprendente ver a las plazas rodeadas de fortificaciones casi a ras de suelo.