El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Estaba todo el mundo entregado a la diversión en Saint-Germain, cuando en el corazón del invierno, en el mes de enero, causó asombro ver marchar tropas por todos lados, idas y venidas en los caminos de Champagne, en los Trois-Êvechés; trenes de artillería y carros de municiones se detenían con diversos pretextos, en la ruta que lleva de Champagne a Borgoña. Se veían en esta parte de Francia numerosos movimientos cuya causa se ignoraba. Los extranjeros por interés, y los cortesanos por curiosidad, se perdían en conjeturas. Alemania estaba alarmada: todo el mundo desconocía el objeto de esos preparativos y de esas marchas irregulares. Jamás se guardó mejor el secreto de la conspiración que en esta empresa de Luis XIV. El 2 de febrero parte de Saint-Germain con el joven duque de Enghien, hijo del gran Condé, y algunos cortesanos; los demás oficiales se hallaban con las concentraciones de tropas. Hace grandes jornadas a caballo y llega a Dijon. Veinte mil hombres, llegados por veinte caminos diferentes, se encuentran el mismo día en el Franco —Condado, a algunas leguas de Besançon, y con el gran Condé a la cabeza, cuyo principal teniente general es su amigo Montmorency-Bouteville, convertido en duque de Luxemburgo, adicto a él en la buena como en la mala fortuna. Luxemburgo era discípulo de Condé en el arte de la guerra; y a fuerza de méritos, obligó al rey, que no lo quería, a emplearlo.