El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Fue en persona a sitiar Dôle. Esta plaza, reputada fuerte, tenía por comandante al conde de Mont-Revel, hombre de gran valor, fiel por grandeza de alma a los españoles que odiaba y al parlamento que despreciaba. Tenía sólo como guarnición cuatrocientos soldados y los ciudadanos; y se atrevió a defenderse. La trinchera no había sido construida como de costumbre; apenas abierta, una multitud de jóvenes voluntarios que seguían al rey corrió a atacar la contraescarpa y se instaló allí; el príncipe de Condé, a quien la edad y la experiencia habían dado un valor tranquilo, los hizo resistir a propósito y compartió su peligro para sacarlos de allí. El príncipe iba a todas partes con su hijo, y acudía inmediatamente a dar cuenta de todo al rey como un oficial que tuviera que hacer carrera. En su cuartel el rey mostraba más bien la dignidad de un monarca en su corte que un ardor impetuoso que no era necesario. Todo el ceremonial de Saint-Germain era observado. Tenía su petit coucher,[61] sus guardias, sus petites entrées[62] y un sala de audiencias en su tienda. Ate mperaba tan sólo el fausto del trono haciendo comer a su mesa a los oficiales generales y sus ayudantes de campo. No se le veía en los trabajos de la guerra ese valor arrebatado de Francisco I y de Enrique IV, que buscaban toda clase de peligros. Se contentaba con no temerlos y con comprometer a todo el mundo a precipitarse por él con ardor. (14 de febrero de 1668) Entró en Dôle al cabo de cuatro días de asedio, doce días después de su partida de Saint-Germain, y en fin, en menos de tres semanas todo el Franco —Condado fué sometido. El consejo de España asombrado e indignado por la poca resistencia, escribió al gobernador que “el rey de Francia debió mandar sus lacayos a tomar posesión de ese país, en lugar de ir en persona”.