El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Al principio, la superioridad de su gobierno se mostró plenamente en su nueva empresa sobre el Franco —Condado. Procuraba atraer a su partido, o por lo menos adormecer, a los suizos, nación tan temible como pobre, siempre armada, siempre excesivamente celosa de su libertad, invencible en sus fronteras, que murmuraba ya y desconfiaba al ver de nuevo a Luis XIV en su vecindad. El emperador y España solicitaban a los trece cantones que permitieran, por lo menos, el paso libre de sus tropas para socorrer al Franco —Condado, indefenso por negligencia del ministro español. El rey, por su parte, apremiaba a los suizos para que les negaran el paso; pero el Imperio y España prpdigaban sólo razones y ruegos; el rey, con dinero contante determinó a los suizos a que hicieran lo que querÃa: el paso les fué negado. Luis, acompañado por su hermano y por el hijo del gran Condé, sitió Besançon. Le gustaba la guerra de sitios y podÃa creer que la entendÃa tan bien como los Condé y los Turena; pero, a pesar de lo celoso que era de su gloria, confesaba que esos dos grandes hombres comprendÃan mejor que él la guerra de campaña. Por otra parte, jamás bloqueó una ciudad sin estar moralmente seguro de tomarla. Louvois hacÃa tan bien los preparativos, las tropas estaban tan bien provistas, Vauban que dirigÃa casi todos los asedios era un maestro tan grande en el arte de tomar ciudades, que la gloria del rey estaba asegu rada. Vauban dirigió los ataques de Besançon: (15 de mayo de 1674) la tomaron en nueve dÃas y al cabo de seis semanas todo el Franco —Condado estuvo sometido al rey. Pasó a manos de Francia y parece haber quedado para siempre anexado a ella: monumento de la debilidad del ministerio austrÃaco-español y de la fuerza del de Luis XIV.