El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Nada fué cambiado de las condiciones prescritas por Luis XIV. Sus enemigos hicieron en vano proposiciones exageradas para probar su debilidad. Europa recibió de él leyes y la paz. Sólo el duque de Lorena osó negarse a aceptar un tratado que le parecía demasiado odioso. Prefirió ser un príncipe errante en el Imperio a ser un soberano sin poder y sin consideración en sus estados: fió su ventura al tiempo y a su valor.
(10 de agosto de 1678) En tiempo de las conferencias de Nimega, y cuatro días después de firmar la paz los plenipotenciarios de Francia y Holanda, el príncipe de Orange hizo ver hasta qué punto Luis XIV tenía en él un enemigo peligroso. El mariscal de Luxemburgo que bloqueaba Mons, acababa de recibir la noticia de la paz. Estaba tranquilo en el pueblo de Saint-Denis y cenaba en casa del intendente del ejército. (r4 de agosto). El príncipe de Orange con todas sus tropas se arroja sobre el cuartel del mariscal, lo fuerza, y empeña un combate sangriento, largo y obstinado, del cual esperaba, con razón, una victoria señalada, porque no solamente atacaba —lo que ya es una ventaja— sino que atacaba tropas que descansaban confiadas en el tratado.
El mariscal de Luxemburgo resistió trabajosamente; y si se logró alguna ventaja en ese combate, la alcanzó el príncipe de Orange, puesto que su infantería quedó dueña del terreno donde había combatido.