El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV El príncipe de Orange, más ambicioso que Luis XIV, había concebido vastos proyectos que si podían parecer quiméricos en un estatúder de Holanda, supo justificarlos con su habilidad y su valor. Quería humillar al rey de Francia y destronar al rey de Inglaterra. No le costó gran cosa aliar poco a poco a Europa contra Francia. Primero se aliaron secretamente el emperador, una parte del Imperio, Holanda y el duque de Lorena en Augsburgo (1687); luego España y Saboya se unieron a esas potencias. El papa, sin ser de los confederados, los animaba a todos con sus intrigas. Venecia los favorecía sin declararse abiertamente. Todos los príncipes de Italia estaban con ellos. En el norte, Suecia era del partido de los imperiales y Dinamarca era un aliado inútil de Francia. Más de quinientos mil protestantes que huyeron de la persecución de Luis y llevaron consigo, fuera de Francia, sus industrias y su odio hacia el rey, constituían nuevos enemigos que excitaban en toda Europa a las potencias ya dispuestas a la guerra (se hablará de esta huida en el capítulo de la religión.)[108] El rey estaba rodeado de enemigos por todos lados y no contaba con más amigo que el rey Jacobo.