El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV El mariscal duque de Luxemburgo, tenÃa en su carácter rasgos del gran Condé, de quien era discÃpulo; un genio ardiente, una ejecución rápida, un golpe de vista justo, un espÃritu ávido de conocimientos, pero basto y poco disciplinado; entregado a las intrigas de mujeres; constantemente enamorado y hasta con frecuencia amado, aunque era contrahecho y de rostro poco agradable, poseÃa más cualidades de héroe que de sabio.[127]
[128]Catinat tenÃa un espÃritu aplicado y ágil que lo hacÃa capaz de todo, sin que se jactara jamás de nada. Hubiese sido tan buen ministro, y buen canciller, como buen general. Comenzó siendo abogado y dejó la profesión a los veintitrés años por haber perdido una causa justa. Abrazó la carrera de las armas, y fué, desde el primer momento, abanderado de las guardias francesas. En 1677 hizo a la vista del rey, en el ataque a la contraescarpa de Lila, una acción que requerÃa cabeza y valor. El rey la notó y ése fue el comienzo de su buena fortuna. Se elevó por grados, sin ninguna maniobra: filósofo en medio de la grandeza y de la guerra, los dos más grandes escollos de la moderación; libre de todos los prejuicios y sin la afectación de aparentar despreciarlos demasiado. Ignoró la galanterÃa y el oficio de cortesano, cultivó más la amistad y fue por ello hombre más honesto. Fué tan enemigo del interés como del fausto; fué filósofo en todo, tanto en su muerte como en su vida.