El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV No bastaba con ser un gran general para no ser derrotado, era menester contar con tropas aguerridas, capaces de reagruparse, oficiales generales lo suficientemente hábiles para restablecer el orden, y con buena voluntad para hacerlo; porque un solo oficial superior que hubiera querido aprovecharse de la confusión para hacer derrotar a su general lo habría podido conseguir fácilmente sin comprometerse.
Luxemburgo estaba enfermo; circunstancia funesta en momentos en que se requiere un nuevo esfuerzo, (3 de agosto de 1692) pero el peligro le devolvió las fuerzas; se necesitaba hacer prodigios para no ser vencido y los hizo. Cambiar de terreno, ciar a su ejército un campo de batalla del que carecía, restablecer la derecha en completo desorden, reagrupar tres veces sus tropas, cargar tres veces al frente de la casa del rey, todo fué hecho en menos de dos horas. Tenía en su ejército a Felipe, duque de Orléans, entonces duque de Chartres, después regente del reino, infante de Francia, que no contaba todavía quince años. No podía ser útil para un golpe decisivo; pero si lo era y mucho para animar a los soldados el ver a un infante de Francia todavía niño, cargar en compañía de la casa del rey, ser herido en el combate, y volver nuevamente a la carga a pesar de su herida.