El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Fue también en Nervinde donde el mismo Felipe, duque de Chartres, se mostró digno nieto de Enrique IV. Cargaba por tercera vez a la cabeza de un escuadrón: y al ser rechazada esta tropa, se encontró en una hondonada, rodeado por todas partes de hombres y caballos muertos o heridos. Un escuadrón enemigo avanza hacia él, le gritan que se rinda, lo cogen, se defiende solo, hiere al oficial que lo tiene prisionero y se suelta. Instantáneamente vuelan hacia él y lo liberan. El prÃncipe de Condé llamado el señor Duque y el prÃncipe de Conti su émulo, que se hicieron tan notables en Steinkerque, combatieron en Nervinde tanto por su vida como por su gloria, y se vieron obligados a matar enemigos por su propia mano, lo cual no ocurre hoy casi nunca a los oficiales generales, puesto que el fuego lo decide todo en las batallas.
El mariscal de Luxemburgo se señaló y se expuso más que nunca: su hijo el duque de Montmorency se puso delante de él cuando le tiraban, y recibió el tiro destinado a su padre. Por último el general y los prÃncipes tomaron el pueblo por tercera vez y se ganó la batalla.
Pocas jornadas fueron más mortÃferas; hubo alrededor de veinte niil muertos, doce mil por parte de los aliados y ocho de los franceses. En esta ocasión fué cuando se dijo que debÃan cantarse más De profundis que Te deum.