El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Nada parecía más natural, pues, que perpetuar el trono de España en la casa de Austria. Europa entera lo esperaba antes de la paza de Ryswick; pero la debilidad de Carlos II había alterado este orden de sucesión desde el año 1696; y el nombre austríaco había sido ya sacrificado en secreto. El rey de España tenía un sobrino nieto, —hijo del elector de Baviera, Max imiliano Manuel. La madre del rey, que vivía todavía, era b isa buela de ese joven príncipe de Baviera, que tenía entonces cuatro años de edad; y aunque esta reina madre fuera de la casa de Austria, por ser hija del emperador Fernando III, obtuvo de su hijo que el linaje imperial fuera desheredado. Estaba resentida con la corte de Viena, y puso los ojos en ese príncipe bávaro que salía de la cuna, para destinarlo a la monarquía de España y del Nuevo Mundo. Carlos II gobernado entonces por ella,[138] hizo un testamento secreto en favor del príncipe elector de Baviera, en 1696. Carlos perdió después a su madre y fué gobernado por su mujer, María Ana de Baviera Neuburgo. Esta princesa bávara, cuñada del emperador Leopoldo, era tan adicta a la casa de Austria como la reina madre austríaca lo había sido a la sangre de Baviera. Así, pues, el curso natural de las cosas estuvo siempre intervertido en este asunto en el que se discutía la más vasta monarquía del mundo. María Ana de Baviera hizo romper el testamento que nombraba sucesor al joven bávaro, y el rey prometió a su mujer que no tendría jamás otro heredero que no fuera un hijo del emperador Leopoldo, y que no arruinaría la casa de Austria. Las cosas estaban en estos términos cuando la paz de Ryswick. Las casas de Francia y de Austria se temían y se observaban, y debían temer a Europa. Inglaterra y Holanda, entonces poderosas, cuyo interés estribaba en mantener el equilibrio entre los soberanos, no querían tolerar que una misma cabeza llevara, con la corona de España, la del Imperio, o la de Francia.