El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Lo que apenas se creerá, y que, sin embargo, es relatado por el abate Vittorio Siri, autor contemporáneo muy instruido, es que Luis XIII tuvo desde la infancia el sobrenombre de Justo por haber nacido bajo el signo de libra. La misma debilidad que ponÃa de moda esa absurda quimera de la astrologÃa judicial, hacia creer en los posesos y en los sortilegios: se hacia de ello un punto de religión; todo eran sacerdotes conjurando demonios. Los tribunales, integrados por magistrados que debÃan ser más ilustrados que el vulgo, se ocupaban de juzgar hechiceros. Se le reprochará siempre a la memoria del cardenal de Richelieu la muerte de ese famoso cura de Loudun, Urbain Grandier, condenado por mago a la hoguera por una comisión del consejo. Es indignante tanto que el ministro y los jueces hayan tenido la debilidad de creer en los diablos de Loudun, como la barbarie de hacer perecer a un inocente en las llamas. Se recordará con asombro hasta la más remota posteridad que la mariscala de Ancre fué quemada en la plaza de Grève por hechicera.[15]
Se encuentra también, en una copia de algunos registros del Châtelet, un proceso iniciado en 16io, con motivo de un caballo amaestrado por su industrioso dueño de manera semejante a algunos ejemplos que hemos visto en la Feria; querÃan hacer quemar al dueño y al caballo.[16]