El Siglo de Luis XIV

El Siglo de Luis XIV

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Este error de la corte hizo cometer otros a Catinat. Rara vez se tiene éxito cuando se sigue un plan ajeno. Es sabido, además, cuán difícil es en ese país, tan cortado por ríos y arroyos, impedir que un enemigo hábil los pase. El príncipe Eugenio unía a una gran profundidad de propósitos una extraordinaria rapidez de ejecución. La naturaleza del terreno de las orillas del Adigio hacía que el ejército enemigo estuviera más concentrado todavía, y el francés más extendido. Catinat quería ir hacia el enemigo, pero algunos tenientes generales pusieron dificultades y maquinaron cábalas contra él. Tuvo la debilidad de no hacerse obedecer; la moderación de su espíritu le hizo cometer esta gran falta. Eugenio forzó primero la posición de Carpi, cerca del canal Blanco, defendida por Saint-Fremont, que no siguió del todo las órdenes del general y fué derrotado. Después de este triunfo, el ejército alemán se apoderó de la región situada entre el Adigio y el Adda; penetró en el Bressan, y Catinat se retiró detrás del Oglio. Muchos buenos oficiales aprobaron esta retirada, juzgándola prudente; y es necesario añadir también que la falta de las municiones prometidas por el ministro la hacía necesaria. Los cortesanos, y especialmente los que esperaban mandar en lugar de Catinat, hicieron que su conducta se considerara oprobiosa para el nombre francés. El mariscal de Villeroi convenció al rey de que repararía el honor de la nación. La confianza con la que habló y la simpatía que el rey le tenía hicieron que este general obtuviera el mando en Italia; y el mariscal de Catinat, a pesar de las victorias de Staffarde y de Marsaille, se vio obligado a servir bajo sus órdenes.


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