El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV El cardenal de Richelieu y Luis XIII acababan de morir, uno admirado y odiado, el otro olvidado ya. Habían legado a los franceses, entonces muy inquietos, aversión por el sólo nombre de gobierno y poco respeto por el trono. Luis XIII establecía en su testamento un consejo de regencia. Este monarca, mal obedecido durante su vida, esperó serlo mejor después de muerto, pero el primer paso dado por su viuda, Ana de Austria, fue el de hacer anular las decisiones de su marido por decreto del parlamento de París. Ese cuerpo, durante largo tiempo opuesto a la corte y que apenas si conservó durante el reinado de Luis XIII la libertad de hacer amonestaciones, anuló el testamento de su rey con la misma facilidad con que hubiera juzgado la causa de un simple ciudadano.[17] Ana de Austria se dirigió a este cuerpo para obtener la regencia ilimitada, porque María de Médicis recurrió al mismo tribunal después de la muerte de Enrique IV; y María de Médicis dio ese ejemplo porque cualquiera otra vía hubiera sido larga e incierta, dado que el parlamento, rodeado por sus guardias, no podía resistir a su voluntad, y que un fallo emitido por el parlamento y por los pares parecía asegu rar un derecho incontestable.