El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV La tercera es la que siguió a la toma de Constantinopla por Mahomet II. El lector recordará cómo por aquel entonces, en Italia, una familia de simples ciudadanos hizo lo que debían emprender los reyes de Europa. Los Médicis llamaron a Florencia a los sabios expulsados de Grecia por los turcos; eran tiempos gloriosos para Italia. Las bellas artes habían cobrado ya nueva vida; los italianos las honraron dándoles el nombre de virtud, como los primeros griegos las habían caracterizado con el nombre de sabiduría. Todo iba hacia la perfección.
Las artes, trasplantadas de nuevo de Grecia a Italia, encontraron un terreno favorable en el que fructificaron rápidamente. Francia, Inglaterra, Alemania, España, quisieron a su vez poseer esos frutos: pero o no llegaron a crecer en esos climas, o degeneraron demasiado pronto.
Francisco I estimuló a los sabios, que fueron meros sabios; tuvo arquitectos, pero no tuvo un Miguel Ángel o un Palladio; en vano quiso fundar escuelas de pintura: los pintores italianos que llamó no hicieron alumnos franceses. Nuestra poesía se reducía a unos cuantos epigramas y algunos cuentos libres. Rabelais era nuestro único libro de prosa a la moda en tiempos de Enrique II.