El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Los franceses tenían, pues, barreras en Alemania todavía. Flandes, en el que mandaba el mariscal de Villeroi liberado de su prisión, no era atacado. En España, tanto el rey Felipe V como el archiduque Carlos esperaban la corona: el primero, que le vendría del poder de su abuelo y de la buena voluntad de la mayor parte de los españoles; el segundo pensaba detenerlo con la ayuda de los ingleses y de los partidarios que tenía en Cataluña y en Aragón. Este archiduque, después emperador, hijo segundo del emperador Leopoldo, que no tenía más que este título, fué a Londres, a fines de 1703, casi sin séquito, a implorar el apoyo de la reina Ana.
Entonces se mostró todo el poder de los ingleses. Esta nación, tan extraña a la querella, suministró al príncipe austríaco doscientos barcos de transporte y treinta naves de guerra, que se añadieron a diez barcos holandeses, llueve mil hombres de tropa y dinero para ir a conquistar un reino. Pero la superioridad que dan el poder y los beneficios no le impidieron al emperador, en su carta a la reina Ana, presentada por el archiduque, negar a esta soberana benefactora suya el título de Majestad: le daba el tratamiento de Serenidad,[177] según el estilo de la corte de Viena, que sólo el uso podía justificar y que la razón hizo cambiar después, cuando el orgullo se doblegó ante la necesidad.