El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV El duque de La Feuillade, pleno de ardor y de actividad, capaz como nadie de las empresas que sólo piden valor, pero incapaz de las que exigen habilidad, meditación y tiempo, apresuraba el sitio contra todas las reglas. El mariscal de Vauban, el único general, tal vez, que amaba al Estado más que a sà mismo, le habÃa ofrecido al duque de La Feuillade dirigir el asedio como ingeniero y servir en su ejército como voluntario; pero la altivez de La Feuillade tomó los ofrecimientos de Vauban por orgullo que se ocultaba bajo una aparente modestia. Le molestó que el mejor ingeniero de Europa le quisiera dar consejos. En una carta que yo he visto, le escribió: Espero tomar TurÃn a lo Cohorn. Cohorn era el Vauban de los aliados, buen ingeniero y buen general, que más de una vez habÃa tomado plazas fortificadas por Vauban. Después de semejante carta, era preciso apoderarse de TurÃn; pero habiéndola atacado por la ciudadela, que era el lado más fuerte, y no habiendo, además, rodeado toda la ciudad, podÃan entrar en ella socorros y vÃveres; el duque de Saboya podÃa salir; y cuanta más impetuosidad ponÃa el duque de La Feuillade en ataques reiterados e infructuosos, tanto más lentamente se prolongaba el asedio.