El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV (19 de mayo de 1643) Hay que hacer notar que el príncipe, habiéndolo arreglado todo en la noche víspera de la batalla, se durmió tan profundamente, que fué necesario despertarlo para combatir. Se cuenta la misma cosa de Alejandro. Es natural que un joven, agotado por las fatigas que exigen los preparativos de un día tan señalado, caiga luego en profundo sueño; y lo es también que un genio nacido para la guerra, obrando sin inquietud, deje a su cuerpo lo bastante tranquilo para dormir. El príncipe ganó la batalla por sus propios méritos, por un golpe de vista que le permitía ver a la vez el peligro y el recurso, por su actividad exenta de confusión que lo llevaba afortunadamente a todos los sitios. Fue él quien atacó con la caballería a esa infantería española hasta entonces invencible, tan fuerte, de líneas tan cerradas como las de la antigua y apreciadísima falange, y que se desplegaba con una agilidad que la falange no tenía, para dejar partir la descarga de dieciocho cañones situados en su centro. El príncipe la rodeó y atacó tres veces. Apenas victorioso suspendió la matanza. Los oficiales españoles se arrojaban a sus pies para encontrar a su lado un amparo contra el furor del soldado vencedor. El duque de Enghien puso la misma solicitud en protegerlos que había puesto en vencerlos.