El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Todo pareció entonces tan desesperado para Felipe V, que el mariscal de Vauban, el primero de los ingenieros, el mejor de los ciudadanos, hombre siempre ocupado con proyectos, los unos útiles, los otros poco practicables y todos singulares, propuso a la corte de Francia enviar a Felipe V a reinar a América, y este príncipe accedió a ello. Habría embarcado con los españoles adictos a su partido; España habría sido abandonada a las guerras civiles; el comercio de Perú y el de México habrían sido sólo para los franceses; y en ese revés de la familia de Luis XIV Francia se habría engrandecido. Se deliberó en Versalles acerca de este proyecto; pero la constancia de los castellanos y los errores de los enemigos conservaron la corona a Felipe V. El pueblo amaba a Felipe porque lo había elegido, y a su mujer, hija del duque de Saboya, por la solicitud que ponía en agradarle, su intrepidez superior a la de su sexo y su constancia activa en la desgracia. Ella misma iba de ciudad en ciudad a animar los corazones, a excitar las actividades y recibir las donaciones que le llevaban las gentes. De esta manera, proporcionó a su marido más de doscientos mil escudos en tres semanas. Ninguno de los grandes que habían jurado ser fieles traicionó. Cuando Galloway hizo proclamar al archiduque en Madrid, gritaron: ¡Viva Felipe!, y en Toledo, el pueblo, conmovido, expulsó a los que habían proclamado al archiduque.