El Siglo de Luis XIV

El Siglo de Luis XIV

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(25 de abril de 1707) Con esas tropas, secundadas por los españoles, Berwick ganó a Galloway la importante batalla de Almanza[188] Almanza, ciudad fundada por los moros, está en la frontera de Valencia: esta hermosa provincia fué el precio de la victoria. Ni Felipe V ni el archiduque estuvieron presentes en esta jornada, y, a propósito de ello, el famoso conde de Peterborough, singular en todo, exclamó “que estaba bueno eso de combatir por ellos.” Esto se lo escribió al mariscal de Tesse, por boca de quien lo conozco.[189] Agregaba que sólo los esclavos combatían por un hombre, y que era necesario luchar por una nación. El duque de Orléans, que deseaba estar en esa acción y debía mandar en España, no llegó hasta el día siguiente; pero aprovechó la victoria; tomó varias plazas, entre otras Lérida, el escollo del gran Conde.[190] (22 de mayo de 1707) Por otra parte, el mariscal de Villars, puesto de nuevo en Francia al frente de los ejércitos únicamente porque se tenía necesidad de él, reparaba en Alemania la infausta jornada de Hoschstedt. Forzó las líneas de Stolhoffen del otro lado del Rin, ahuyentó las tropas enemigas, extendió las contribuciones a cincuenta leguas a la redonda, y penetró hasta el Danubio. Este éxito pasajero daba un respiro en las fronteras de Alemania, pero en Italia todo estaba perdido. El reino de Nápoles, indefenso y acostumbrado a cambiar de dueño, se hallaba bajo el yugo de los victoriosos y el papa, que no había podido impedir que las tropas alemanas pasasen por su territorio, veía, a pesar suyo-sin atreverse a murmurar-que el emperador se convertía en su vasallo. Constituye un gran ejemplo de la fuerza de las opiniones recibidas y del poder de la costumbre el que se hayan apoderado de Nápoles siempre, sin consultar al papa, y no se hayan nunca atrevido a negarle el homenaje.


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