El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Se los habla visto vender a `bajo lpt rio su a 1,eis XIV en 1665, soportar sus infortunios en 1672 y remediarlos con un valor intrépido; y en esos momentos querían hacer uso de su fortuna. Estaban muy lejos de contentarse con mostrar a los hombres, por sencillas demostraciones de superioridad, que la única verdadera grandeza es la del poder: querían que su Estado ejerciera la soberanía en diez ciudades de Flandes, entre otras, Lila, que estaba en sus manos, y Tournai, que todavía no lo estaba. Así, pues, los holandeses pretendían sacar el fruto de la guerra, no solamente a expensas de Francia, sino también a expensas de Austria, por la que combatían, como Venecia había aumentado en tiempos pasados su territorio con las tierras de todos sus vecinos. El espíritu republicano es, en el fondo, tan ambicioso como el espíritu monárquico, como se vio claramente algunos meses más tarde; porque, cuando el fantasma de la negociación se desvaneció y los ejércitos de los aliados consiguieron todavía nuevas ventajas, el duque de Marlborough, por aquel entonces más amo de Inglaterra que su soberana y conquistado por Holanda, hizo concluir con los Estados generales, en 1709, aquel célebre tratado de límites, por el cual quedarían dueños de todas las ciudades fronterizas que se quitaran a Francia, tendrían guarnición en veinte plazas de Flandes, a expensas del país, en Hui, en Lieja y en Bonn, y ejercerían la soberanía absoluta en Haute-Gueldre. En efecto, se convertirían en soberanos de diecisiete provincias de los Países Bajos, y dominarían en Lieja y Colonia. Así es como querían engrandecerse sobre las mismas ruinas de sus aliados. Alimentaban esos proyectos elevados cuando el rey les envió secretamente al presidente Rouillé para que tratara de pactar con ellos.