El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Este emperador, afortunado en todas partes, no hacía en ninguna un uso moderado de su buena suerte. Desmembraba Baviera por su sola autoridad, dando los feudos a sus parientes y a sus protegidos. Despojaba al duque de La Mirandola en Italia; y los príncipes del Imperio le mantenían un ejército en las cercanías del Rin, sin pensar que trabajaban en cimentar un poder al que temían; ¡dominaba todavía de tal manera en los espíritus el viejo odio contra el nombre de Luis XIV, que parecía ser el móvil principal de todos! La suerte de José lo hizo triunfar también de los descontentos de Hungría. Francia había levantado contra él al príncipe Ragotski, armado por sus pretensiones y por las de su país. Ragotski fué derrotado, tomadas sus ciudades y arruinado su partido. En una palabra, Luis XIV era tan desdichado en el interior como en el exterior, en el mar como en tierra, en las negociaciones públicas como en las intrigas secretas.
Toda Europa creyó entonces que el archiduque Carlos, hermano del afortunado José, reinaría sin competidor en España. Europa estaba amenazada por un poder más terrible que el de Carlos V: el de Inglaterra, largo tiempo enemiga de la rama de Austria española, y Holanda, su esclava sublevada, que se agotaba por establecerlo. Felipe V, refugiado en Madrid, salió de ella nuevamente y se retiró a Valladolid, mientras el archiduque Carlos hacía su entrada en la capital como vencedor.