El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Debía compadecerse más a España que a Francia, pues casi todas sus provincias habían sido arrasadas por los enemigos y por sus defensores; Portugal la atacaba; su comercio moría, la miseria era general; pero esta miseria fué más funesta a los vencedores que a los vencidos, porque en una gran extensión del país, el afecto de las gentes les negaba todo a los austríacos y se lo daba a Felipe. Este monarca ya no tenía ni tropas ni general francés. El duque de Orléans, que había restablecido un poco su suerte vacilante, lejos de continuar mandando sus ejércitos, era mirado como enemigo. Es verdad que, a pesar del afecto de la ciudad de Madrid por Felipe, a pesar de la fidelidad de muchos grandes y de toda Castilla, había en España un importante partido contrario a Felipe V. Todos los catalanes, nación belicosa y porfiada, querían obstinadamente a su rival. La mitad de Aragón también estaba conquistada. Una parte de las gentes se contentaba con esperar los acontecimientos y la otra odiaba al archiduque más de lo que amaba a Felipe. El duque de Orléans, llamado también Felipe, descontento, por otra parte, de los ministros españoles y más descontento de la princesa de los Ursinos que gobernaba, entrevió la posibilidad de obtener para sí el país que había ido a defender; y cuando Luis XIV propuso abandonar a su nieto y cuando se hablaba ya en España de una abdicación, el duque dé Orléans se creyó digno de ocupar el lugar que Felipe V parecía tener que dejar. A esta corona tenía derechos que el testamento del difunto rey de España había omitido y que su padre había mantenido por una protesta.