El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV En relaciones semejantes, llega por lo común, de parte de los soberanos, el hastío, el capricho, la altanería, el abuso de la superioridad; son ellos quienes hacen sentir el yugo, pero fué la duquesa de Marlborough quien lo hizo pesado. La reina Ana necesitaba una favorita y se volvió hacia su azafata, milady Masham. Los celos de la duquesa estallaron. Algunos pares de guantes de hechura especial que negó a la reina, un cuenco de agua que dejó caer en su presencia, por equivocación fingida, sobre el vestido de milady Masham, cambiaron la faz de Europa. Los ánimos se agriaron. El hermano de la nueva favorita solicita al duque un regimiento; el duque se lo niega, y la reina se lo concede. Los torys aprovecharon esta coyuntura para sacar a la reina de esa esclavitud doméstica, para abatir el poder del duque de Marlborough., cambiar el ministerio, hacer la paz y reponer, si era posible, la casa de Estuardo en el trono de Inglaterra. Si el carácter de la duquesa hubiera tenido alguna flexibilidad, habría seguido reinando. La reina y ella tenían la costumbre de escribirse todos los días bajo nombres supuestos; este misterio y esta familiaridad dejan siempre el camino abierto a la reconciliación; pero la duquesa empleó este recurso para echarlo todo a perder. Le escribió imperiosamente, diciéndole en su carta: “Hacedme justicia y no me enviéis respuesta.” Inmediatamente se arrepintió: fué a pedir perdón; lloró, y la reina le respondió: “Me habéis ordenado que no os conteste, y no os contestaré.” La ruptura fué para siempre; la duquesa no volvió a aparecer por la corte; poco tiempo después comenzaron por quitar del ministerio al yerno de Marlborough, Sunderland; luego desposeyeron a Godolphin y al propio duque. En otros estados a esto se llama desgracia; en. Inglaterra es una revolución en los asuntos de Estado; y la revolución era todavía muy difícil de realizar.