El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Cada progreso del mariscal de Villars apresuraba la paz de Utrecht. El ministerio de la reina Ana, responsable ante su patria y ante Europa, no descuidó ni los intereses de Inglaterra ni los de los aliados, ni la seguridad pública. Exigió primero que Felipe V, afirmado en España, renunciara a sus derechos a la corona de Francia, que seguía conservando todavía; y que su hermano el duque de Berry, presunto heredero de Francia, después del único bisnieto que le quedaba a Luis XIV, renunciara también a la corona de España en el caso de convertirse en rey de Francia. Quisieron que el duque de Orléans hiciera el mismo renunciamiento. Doce años de guerra acababan de demostrar lo poco que obligan a los hombres semeantes actos. No existe todavía ley reconocida que obligue a los descendientes a privarse del derecho de reinar, al cual hayan renunciado los padres.[214]
Esas renunciaciones no son eficaces más que cuando el interés común concuerda con ellas. Pero calmaban por un momento una tempestad de doce años; era probable que, algún día, más de una nacion sostendría esos renunciamientos, convertidos en base del equilibrio y la tranquilidad de Europa.
Por ese tratado se le daba al duque de Saboya la isla de Sicilia, con el título de rey; y en el continente Fenestrell, Exilies y el valle de Pragelas, que se le quitaban a la casa de Borbón para engrandecerlo.