El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Después del regreso triunfal de Mazarino, la corte se ocupaba de juegos, ballets, comedias-que, apenas nacidas en Francia, no eran todavía un arte-y tragedias, que se habían convertido en un arte sublime en manos de Pierre Corneille. Un cura de Saint-Germain-l'Auxerrois, influido por las ideas rigurosas de los jansenistas, había escrito repetidas veces a la reina contra esos espectáculos, desde los primeros años de la regencia. Aseguraba que el que asistiera a ellos se condenaba, y hasta hizo firmar este anatema por siete doctores de la Sorbona; pero el abate de Beaumont, preceptor del rey, recogió más aprobaciones doctorales que condenaciones había obtenido el riguroso cura. Con ello calmó los es crúpulos de la reina; y cuando fué arzobispo ' de París autorizó la opinión que defendiera siendo abate. Encontraréis —este hecho en las Memorias de la sincera madame de Mott6file. Es menester observar que desde que el cardenal de Richelieu introdujo en la corte los espectáculos regulares, convirtiendo a París en la rival de Ate nas, no sólo hubo siempre un banco para la Academia —que tenia varios eclesiásticos en su cuerpo— sino que hubo uno particular para los obispos.