El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV La danza, que también puede contarse entre las artes[229] porque está sometida a reglas y da gracia al cuerpo, era una de las más grandes diversiones de la corte. Luis XIII bailó una sola vez en un ballet, en 1625; ese ballet era de mal gusto, y no anunciaba lo que serían las artes en Francia treinta años después Luis XIV sobresalía en las danzas graves, convenientes a la majestad de su figura y que no ofendían la de su rango.[230] Los uegos de sortijas que se hacían a veces y en los que se desplegaba ya una gran magnificencia, mostraban brillantemente su destreza en todos los ejercicios. En todo se manifestaban los placeres y la suntuosidad conocidos entonces, que poco eran, sin embargo, en comparación con lo que se vio cuando el rey reinó por sí solo; pero eran sorprendentes, después de los horrores de una guerra civil, y de la tristeza de la vida sombría y retraída de Luis XIII. Este príncipe enfermo y melancólico no fué servido, ni alojado ni provisto de muebles como un rey. No poseía ni cien mil escudos de pedrerías de la corona. El cardenal Mazarino dejó joyas por valor de un millón doscientos mil, y las de hoy ascienden a alrededor de veinte millones de libras.