El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV El rey, en un primer movimiento de indignación, estuvo tentado de hacer detener al superintendente en medio de la fiesta que le ofrec1a, pero mostró en seguida un disimulo poco necesario. Se hubiera dicho que el monarca, ya todopoderoso, temía al partido que se había hecho Fouquet.
Fouquet era procurador general del Parlamento, cargo que le otorgaba el privilegio de ser juzgado por las cá mara s reunidas; pero después de haber sido juzgados por com isa rios tantos príncipes, mariscales y duques, hubiera podido tratarse en igual forma a un magistrado, puesto que querían servirse de esas vías extraordinarias, que, sin ser injustas, dejan siempre una sospecha de injusticia.
Colbert lo comprometió, mediante un artificio poco honroso, a vender su cargo, ofreciéndosele hasta un millón ochocientas mil libras, equivalentes hoy a tres millones y medio; y por un malentendido lo vendió sólo en un millón cuatrocientos mil francos. El precio excesivo de los puestos en el Parlamento, tan disminuido después, prueba la consideración que todavía conservaba ese cuerpo, incluso en su humillación. El duque de Gu isa, gran chambelán del rey, había vendido este cargo de la corona al duque de Bouillon por ochocientas mil libras apenas.