El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV La naturaleza parecía complacerse entonces en producir en Francia los más grandes hombres en todas las artes, y en reunir en la corte todo lo que de más hermoso y más perfecto en hombres y mujeres haya habido jamás. El rey aventajaba a todos sus cortesanos por su excelente[242] talla y por la belleza majestuosa de sus rasgos; el timbre de su voz, noble y conmovedora, ganaba los corazones de quienes se sentían intimidados en su presencia. Tenía una manera de caminar que sólo podía convenir a él y a su categoría, y que hubiera sido ridícula en cualquier otro. La turbación que provocaba a quienes le hablaban halagaba íntimamente la complacencia que sentía en su superioridad. A un viejo oficial que se turbaba y tartamudeaba al pedirle una gracia, y que no pudiendo acabar su discurso, le dijo: “Sire, no tiemblo así delante de vuestros enemigos”, no le costó trabajo conseguir lo que pedía.