El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Hubo al principio, entre Madame y el rey, muchas coqueterías espirituales e inteligencias secretas que se notaron en pequeñas fiestas frecuentemente repetidas. El rey le enviaba versos y ella le contestaba. Sucedió que un mismo hombre era, a la vez, el confidente del rey y de Madame en ese comercio ingenioso: el marqués de Dangeau. El rey le encargaba que escribiera por él y la princesa lo comprometía a contestarle al rey. Así, pues, sirvió a los dos, sin dejar que el rey sospechara que la princesa lo empleaba, y ésta fué una de las causas de su fortuna.
Esas inteligencias sembraron la alarma en la familia real. El rey redujo la resonancia de ese trato a un fondo de estima y de amistad jamás alterado en lo sucesivo. Cuando Madame hizo trabajar a Racine y Corneille en la tragedia Bérénice, pensó no sólo en la ruptura del rey con la condestablesa de Colonne, sino en el freno que ella misma había puesto a su propia inclinación, de miedo a que se hiciera peligrosa. Luis XIV está bastante bien descrito en estos dos versos de la Bérénice de Racine:
Qu'en quelque obscurité que le ciel l'eût fait naître,
Le monde, en le voyant, eût reconnu son maître.