El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Lo más glorioso de estos entretenimientos, que perfeccionaban en Francia el gusto, la cortesía y el talento, estribaba en que no sustraían al monarca de sus continuos trabajos. Sin esos trabajos, hubiera sabido tener una corte, pero no habría sabido reinar; y si los placeres magníficos de esa corte hubiesen ofendido la miseria del pueblo, hubieran sido odiosos; pero el mismo hombre que daba esas fiestas había dado pan al pueblo durante la miseria de 1662. Hizo traer cereales que los ricos compraron a ínfimo precio, donándolos a las familias pobres a las puertas del Louvre; devolvió al pueblo tres millones de impuestos; ningún aspecto de la administración interna fué descuidado; su gobierno era respetado en el exterior. El rey de España, obligado a cederle la precedencia; el papa, forzado a darle satisfacción; Dunkerque, anexado a Francia por un contrato glorioso para el que lo adquiría y deshonroso para el vendedor; en fin, todos sus pasos, desde que tenía las riendas, habían sido nobles o útiles; después de eso, era hermoso dar fiestas.