El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Madame de Maintenon era de una antigua familia, nieta de Théodore Agripa de Aubigné, gentilhombre ordinario de la cá mara de Enrique IV. Su padre, Constant de Aubigné, quiso establecerse en la Carolina y se dirigió a los ingleses, por lo que fué puesto en prision en el castillo de Trompette, siendo liberado por la hija del gobernador, llamado Cardillac, gentilhombre bordeles. Constant de Aubigné se casó con su bienhechora, en 1627, y la llevó a la Carolina. Al regresar a Francia con ella, al cabo de algunos años, fueron encerrados ambos en Niort, en Poitou, por orden de la corte. En esta prisión de Niort nació en 1635 Franco ise de Aubigné, destinada a conocer los rigores y los favores todos de la fortuna. Llevada a América a la edad de tres años; abandonada por la negligencia de un criado en una ribera, a punto de ser devorada por una serpiente;[273] traída de nuevo a Francia, huérfana a la edad de doce años; educada con la mayor dureza en casa de su pariente madame de Neuillant, madre de la duquesa de Navailles, se sintió muy feliz al casarse en 1651 con Paul Scarron, vecino suyo en la calle del Infierno. Scarron era de una antigua familia del parlamento, ilustrada por grandes alianzas, pero hizo profesión de lo burlesco, que lo disminuía y lo hacía querer. A pesar de todo, fué una suerte para mademoiselle de Aubigné casarse con este hombre, de físico desgraciado, inválido y poseedor apenas de una mediana fortuna. Antes de su matrimonio, abjuró del credo calvinista, que era su religión y la de sus antepasados. Su belleza y su talento la hicieron distinguirse pronto, por lo que era solicitada por la mejor sociedad de París; la época de su juventud fué sin duda la más feliz de su vida.[274] Después de la muerte de su marido, ocurrida en 166o, solicitó durante mucho tiempo una pequeña pensión de mil quinientas libras, de la cual había gozado Scarron. Por fin, al cabo de varios años, el rey le dió una de dos mil, diciéndole: “Señora, os he hecho esperar mucho tiempo, pero tenéis tantos amigos, que he querido tener yo solo ese mérito ante vos.”