El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV A este cuerpo lo veían con muy distintos ojos, desde hacía mucho tiempo, la corte y el pueblo. Si hemos de creer lo que dicen todos los ministros y la corte, el parlamento de París era un tribunal encargado de juzgar las causas de los ciudadanos; gozaba de esa prerrogativa por la sola voluntad de los reyes, y no tenía sobre los demás parlamentos del reino más preeminencia que la de su antigüedad y la de su jurisdicción mas amplia; era la cá mara de los pares sólo porque la corte residía en París; tenía el mismo derecho que los demás cuerpos a hacer exhortaciones y ese derecho era también una simple merced: sucedió a los parlamentos que en otro tiempo habían representado a la nación francesa, pero conservaba de esas antiguas asambleas únicamente el nombre; y como prueba incontestable de ello tenemos que, en efecto, los estados generales fueron sustituidos por las asambleas de la nación, y el parlamento de París no se parecía más a los parlamentos de nuestros primeros reyes de lo que un cónsul de Esmirna o de Alepo se asemeja a un cónsul romano.