El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV A mediados del mes de agosto de 1715, al regresar de Marli, Luis XIV se vió atacado de la enfermedad que puso fin a sus días. Se le hincharon las piernas y la gangrena comenzó a manifestarse. El conde de Stair, embajador de Inglaterra, apostó, como se acostumbra en su país, a que el rey no pasaría del mes de septiembre.[291] El duque de Orléans, que hizo completamente solo el viaje a Marli, tuvo de pronto a toda la corte a su alrededor. En los últimos días de su enfermedad, un empírico le dió al rey un elixir que reanimó sus fuerzas. Comió, y el empírico asegu ró su curación. En ese mismo momento, disminuyó la multitud que rodeaba al duque de Orléans. “Si el rey come por segunda vez —dijo el duque de Orléans—, ya no tendremos a nadie.” Pero la enfermedad era mortal. Se habían tomado medidas para dejar la regencia absoluta al duque de Orléans. El rey limitó considerablemente su regencia en el testamento, depositado en el Parlamento, o mejor dicho, lo nombraba tan sólo jefe de un consejo de regencia, en el cual no hubiera tenido más que el voto decisivo. Sin embargo le dijo: “He respetado todos los derechos que os da vuestro nacimiento.”[292] Es que no creía en la existencia de una ley fundamental que diera, en una minoría, poder sin límites al presunto heredero del reino. Esa autoridad suprema, de la cual se puede abusar, es peligrosa; pero la autoridad compartida lo' es más aún. Creyó que sería tan bien obedecido después de muerto como lo había sido en vida, y se olvidaba de que el testamento de su padre había sido anulado.[293]