El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV No se hablaba más que de esos cuatro esclavos; pero ellos representan los vicios dominados tanto como las naciones vencidas; el duelo abolido, la herejía destruida; las inscripciones lo atestiguan bastante bien. Celebran también la unión de los mares, la paz de Nimega; hablan más de beneficios que de hazañas guerreras. Por otra parte, es una vieja costumbre de los escultores el poner esclavos al pie de las estatuas de los reyes. Sería mejor representar ciudadanos libres y felices; pero, en fin, se ven esclavos a los pies del clemente Enrique IV y de Luis XIII, en París; se los ve en Liorna debajo de la estatua de Fernando de Medicis, quien, indudablemente, no encadenó a ninguna nación; se los ve en Berlin debajo de la estatua de un elector que rechazó a los suecos, pero que no hizo conquistas.
Los vecinos de Francia, y los mismos franceses, han hecho muy injustamente responsable a Luis XIV de esta práctica. La inscripción Viro inmortali, “Al hombre inmortal”, ha sido considerada idólatra, como si esa palabra significara otra cosa que la inmortalidad de su gloria. La inscripción de Viviani en su casa de Florencia: Aedes a deo data, “Casa dada por un dios”, sería más idólatra; sin embargo, es una simple alusión al sobrenombre de Dios-Dado y al verso de Virgilio:
...Derer nobis hc otia fecit.
Egl. I, v. 6