El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Los grandes caminos —hasta entonces impracticables— no se volvieron a descuidar, y poco a poco se convirtieron en lo que son actualmente: la admiración de los extranjeros. Por cualquier lado que se salga de ParÃs se viaja hoy alrededor de cincuenta o sesenta leguas hacia algunos lugares cercanos, por calles firmes y arboladas. Los caminos construidos por los antiguos romanos eran más duraderos, pero no tan espaciosos ni tan bellos.[316]
El genio de Colbert se ocupó principalmente del comercio, muy poco cultivado, cuyos grandes principios no eran conocidos. Los ingleses, y más aún los holandeses, hacÃan con sus barcos casi todo el comercio de Francia. Los holandeses, sobre todo, cargaban en nuestros puertos los productos del paÃs y los distribuÃan en Europa. A partir de 1662, el rey comenzó a eximir a sus súbditos de una contribución llamada derecho de flete, que pagaban todos los barcos extranjeros, y dió a los franceses amplias facilidades para que transportaran sus propias mercaderÃas con menores gastos. Asà nació el comercio marÃtimo. Se constituyó el consejo de comercio, que subsiste todavÃa, y que presidÃa cada quince dÃas.
Los puertos de Dunkerque y de Marsella fueron declarados francos, ventaja que atrajo el comercio del Levante a Marsella, y el del norte a Dunkerque.