El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV No puede uno menos que asombrarse de que el abate de Choisy haya censurado esos establecimientos en sus Memorias, que deben leerse con desconfianza.[319] Nos damos cuenta hoy de todo lo que el ministro Colbert hizo para bien del reino, pero entonces no lo advertían: trabajaba para ingratos. Se le agradeció todavía menos, en París, la supresión de algunas rentas sobre la Municipalidad adquiridas a precio ínfimo en 1656, y el descrédito en que cayeron los bonos de ahorro prodigados por el ministerio anterior, y no se supo apreciar el bien general que hizo.[320] Había más burgueses que ciudadanos. Pocas personas consideraban la utilidad pública. Es conocida la ofuscación que produce el interés particular y la estrechez de espíritu que provoca; no me refiero solamente al interés de un comerciante, sino al de una compañía o de una ciudad. La grosera respuesta de un comerciante, apellidado Hazon que, al ser consultado por el ministro le dijo: “Habéis encontrado el coche volcado de un lado, y lo habéis volcado del otro”, era citada todavía de buen grado en mi juventud; esta anécdota ha sido recogida por Moreri.[321] Ha sido preciso que el espíritu filosófico, introducido muy tarde en Francia, refor mara los prejuicios del pueblo, para que se le hiciera, al fin, completa justicia a la memoria de aquel gran hombre. Era tan estricto como el duque de Sully y tenía miras mucho más amplias. El primero sólo sabía cuidar, el otro sabía organizar grandes establecimientos. Sully, después de la paz de Vervins, no tuvo más trabajo que el de mantener una economía estricta y severa; mientras que Colbert tuvo que encontrar recursos expeditos e inmensos para la guerra de 1667 y para la de 1672. Enrique IV secundaba la economía de Sully, pero la magnificencia de Luis XIV se oponía al sistema de Colbert.