El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Faltaba mucho para que la ciudad de París fuera lo que es hoy. No había iluminación, ni seguridad, ni limpieza. Se debió atender a la limpieza continua de las calles, a la iluminación que cinco mil fanales proporcionan todas las noches, a pavimentar toda la ciudad, a construir nuevos muelles y reconstruir los viejos, a hacer la vigilancia con una guardia continua, a pie y a caballo, para seguridad de los ciudadanos. El rey se encargó de todo, y destinó fondos para esos gastos necesarios. Creó, en 1667, un puesto de magistrado encargado exclusivamente de la dirección de la policía. La mayor parte de las grandes ciudades de Europa apenas han imitado estos ejemplos, mucho tiempo después, y ninguna los ha igualado. No hay ciudad pavimentada como París, y la misma Roma no está alumbrada.
Todo tendía de tal modo a la perfección, que la reputación adquirida en su cargo por el segundo teniente de policía designado en París, lo puso a la altura de los que hicieron honor a aquel siglo: era también un hombre capaz de todo. El puesto de teniente de policía estaba por debajo de su nacimiento y cíe su mérito; y, sin embargo, este puesto le dio mayor renombre que el ministerio difícil y pasajero que obtuvo al fin de su vida.