El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV No divorció en absoluto su propia gloria del progreso de Francia, no miró el reino con los mismos ojos con que un señor mira su tierra, de la que saca todo lo que puede para vivir tan sólo en los placeres. Todo rey que ame la gloria ama el bien público; no vivían ya ni Colbert ni Louvois cuando, hacia el año 1698, ordenó, para instruir al duque de Borgoña, que cada intendente hiciera una descripción detallada de su provincia. Con ello podía tenerse una información exacta del reino y un empadronamiento justo de los pueblos. La obra fue útil, aunque no todos los intendentes tuviesen la capacidad y el interés del señor de Lamoignon de Bâville. Si se hubiera satisfecho la petición del rey en cada provincia como la cumplió este magistrado en el empadronamiento del Languedoc, ese compendio de memorias hubiera sido uno de los más grandes monumentos del siglo. Hay algunas bien hechas, pero fracasó el plan, al no sujetar al mismo orden a todos los intendentes. Habría sido de desear que cada uno diera, por columnas, un estado del número de los habitantes de cada término, de los nobles, de los ciudadanos, de los labradores, de los artesanos, de los peones, del ganado de toda especie, de las buenas, medianas y malas tierras, de todo el clero regular y secular, de sus rentas, de las de las ciudades y las comunidades.