El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV El temor de una nueva escasez cerró nuestros puertos a la exportación del trigo. Todo intendente, en su provincia, consideró como un tncrito el oponerse al transporte de granos a la provincia vecina. En los años buenos, para vender granos tuvo que hacerse una solicitud al consejo. Estas fatales medidas, parecían excusables por la experiencia del pasado. El consejo entero temía que el comercio del trigo lo obligara a comprar de nuevo, con grandes gastos, a otras naciones un artículo de consumo tan necesario, que el interés y la imprevisión de los agricultores hubieran vendido a ínfimo precio.
El labrador entonces, más tímido que el consejo, temió arruinarse con el cultivo de un producto del que no podía esperar un gran beneficio, y las tierras dejaron de cultivarse todo lo bien que hubieran podido serlo. Aunque florecían todas las demás ramas de la administración, Colbert no pudo remediar el defecto de la principal.