El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV En las naciones de Europa, la guerra, al cabo de algunos años, hace al vencedor casi tan desgraciado como al vencido. Es un vórtice en el que se van a perder los canales todos de la abundancia. El dinero contante, fuente de todos los bienes y de todos los males, recaudado con tanto trabajo en las provincias, viene a llenar los cofres de cien empresarios, de los de cien recaudadores que adelantan los fondos y que compran con esos adelantos el derecho de despojar a la nación en nombre del soberano. De ahí que los particulares al mirar al gobierno como a un enemigo, oculten su dinero; y la falta dé circulación hace languidecer al reino.
Ningún remedio precipitado puede suplir a un ordenamiento fijo y estable, implantado con mucha anticipación, y que' provea con amplitud a las necesidades imprevistas. En 1695[349] se implantó la capitación. Fue suprimida en la paz de Ryswick y restablecida luego. El inspector general Pontchartrain vendió títulos de nobleza por dos mil escudos en 1696: quinientos particulares compraron; pero el recurso fué pasajero y perdurable la vergüenza. Se obligó a todos los nobles, antiguos y nuevos, a registrar sus escudos y a pagar el permiso de lacrar sus car. tas con sus armas. Hubo usureros que se ocuparon de este negocio y adelantaron dinero. El ministerio casi nunca hecho mano más que de esos pequeños recursos, en un país que hubiera podido suministrarlos más grandes.