El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV El ministro Chamillart empezó en 1706 a pagar en billetes de moneda, en billetes de subsistencia, de utensilios; y como esta moneda de papel no era recibida en los cofres del rey, se desvalorizó casi al instante de aparecer. Se vieron reducidos a continuar haciendo empréstitos onerosos, a consumir por anticipado cuatro años de rentas de la corona.[350]
Se siguieron haciendo los llamados negocios extraordinarios: se crearon cargos ridículos, comprados por quienes desean ponerse al abrigo de la talla; dado que en Francia el impuesto de la talla es humillante y los hombres han nacido vanos, el cebo que los descarga de esa vergüenza no deja de engañarlos; además, los grandes emolumentos con que se pagan los nuevos cargos invitan a comprarlos en tiempos difíciles, porque no se reflexiona que se suprimirán en tiempos menos incómodos. Así, en 1707, se creó la dignidad de consejeros del rey, arrendadores y corredores de vino,[351] que produjo ciento ochenta mil libras. Se idearon escribanos reales, subdelegados de los intendentes de provincia. Se crearon cargos de consejeros del rey inspectores de los apilamientos de maderas, de consejeros de policía, de barberos-peluqueros, de inspectores-visitadores de manteca fresca, probadores de manteca salada. Estas extravagancias que hoy nos hacen reír hacían llorar entonces.