El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Las discordias civiles que prec isa mente por ese tiempo desolaban a Inglaterra nos sirven muy bien para ilustrar el carácter de ambas naciones. Los ingleses pusieron en sus contiendas civiles un encarnizamiento melancólico y un furor razonado: daban batallas sangrientas; el hierro lo decidía todo; los cadalsos aguardaban a los vencidos; el rey, hecho preso mientras combatía, fué llevado ante una corte de justicia, enjuiciado por el abuso de poder de que se le acusaba, condenado a morir decapitado y ejecutado delante de todo el pueblo (9 de febrero de 1649), con el mismo orden y aparato de justicia desplegado para condenar a un ciudadano criminal; y sin que, en el curso de esos horribles trastornos, Londres resintiera ni por un solo momento las calamidades que las guerras civiles traen aparejadas.
Los franceses, por el contrario, se lanzaban a la sedición por capricho y riendo: las mujeres se ponían a la cabeza de las facciones y el amor hacía y deshacía las intrigas. La duquesa de Longueville comprometió a Turena, apenas nombrado mariscal de Francia, a que sublevara al ejército que el rey había puesto bajo su mando.