El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Las ideas supersticiosas estaban de tal modo arraigadas entre los hombres, que los cometas los espantaban todavía en 1680. Apenas se atrevían a combatir ese temor popular. Jacobo Bernoulli, uno de los grandes matemáticos de Europa, replicando a propósito de ese cometa, a los partidarios del prejuicio, dijo que la cabellera del cometa no puede ser un signo de la cólera divina, porque esa cabellera es eterna, aunque la cola sí podía ser prueba de ella. Sin embargo, ni la cabeza ni la cola son eternas. Fue preciso que Bayle escribiera contra el prejuicio vulgar un libro famoso, que los progresos de la razón han hecho hoy menos mordaz de lo que era entonces.
No se creería que los soberanos pudieran estar obligados con los filósofos. Sin embargo, el espíritu filosófico que penetró en casi todas las clases sociales, exceptuando a la plebe, contribuyó con mucho a hacer valer los derechos de los soberanos. No se ha hablado de las disputas que en otro tiempo habrían acarreado excomuniones, entredichos, cismas. Con la misma razón con que se ha dicho que los pueblos serían felices cuando tuvieran filósofos por reyes, se puede decir también que los reyes son más felices cuando muchos de sus súbditos son filósofos.