El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV El delicado arte de hacer atractiva hasta la filosofía fue una novedad más, cuyo primer ejemplo lo constituyó el libro de los Mundos; pero este ejemplo es peligroso, porque el verdadero ornamento de la filosofía es el orden, la claridad y, sobre todo, la verdad. Lo que tal vez impida que la posteridad ponga a esta obra ingeniosa en la categoría de nuestros libros clásicos, es que está fundada, en parte, en la quimera de los torbellinos de Descartes.
Hay que añadir a estas novedades la que produjo Bayle al publicar una especie de diccionario del razonamiento. Es la primera obra de ese género en la que pueda aprenderse a pensar. Hay que hacerles correr la suerte de los libros comunes a los artículos de esa colección que no contienen más que hechos sin importancia, indignos a la vez de Bayle, de un lector serio y de la posteridad. Por lo demás, al colocar a Bayle entre los autores que honraron el siglo de Luis XIV, aunque estaba refugiado en Holanda, me ciño al dictamen del parlamento de Toulouse, que, al declarar su testamento válido en Francia, a pesar del rigor de las leyes, dice claramente “que un hombre semejante no puede ser considerado extranjero”.