El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV La guerra terminó y volvió a empezar en varias ocasiones; no hubo nadie que dejara de cambiar frecuentemente de partido. El príncipe de Condé que condujo de nuevo a París a la corte triunfante, se entregó al placer de despreciarla después de haberla defendido; y estimando que no se le recompensaba en proporción a su gloria y sus servicios, fué el primero en poner a Mazarino en ridículo, en desafiar a la reina y en insultar al gobierno que desdeñaba. Se dice que escribió al cardenal: all'illustrissimo signor Fa quino. Otro día le dijo: Adiós, Marte. Animó al marqués de Jarsai para que se le declarara a la reina y le sentó mal que se atreviera a darse por ofendida. Se unió a su hermano el príncipe de Conti y al duque de Longueville, que abandonaron el partido de la Fronda. Se llamó a la intriga del duque de Beaufort, al comienzo de la regencia, la de los importantes y a la de Condé la del parti des petits-maîtres porque querían ser los amos del estado. Esas revueltas no han dejado más huellas que el nombre de petimetre aplicado hoy a la juventud presuntuosa y mal educada, y el nombre de f rondeurs, que se da a los censores del gobierno.
Todos los bandos emplearon medios tan bajos como odiosos. Joli, consejero en el Châtelet, luego secretario del cardenal de Retz, se hizo una incisión en un brazo y mandó descerrajar un tiro en su carroza para hacer creer que la corte lo había querido asesinar.[37]