El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Los que han examinado esta materia con ojos severos y atentos no han podido calcular las rentas de toda la iglesia galicana secular y regular en más de noventa millones. No es una suma exhorbitante para el mantenimiento de los noventa mil religiosos y de los cerca de ciento sesenta mil eclesiásticos, que habÃa en 1700. Y de esos noventa mil monjes, hay más de un tercio que vive de las limosnas y las m isa s. Muchos de los monjes enclaustrados no le cuestan ni doscientas libras por año a su monasterio: hay monjes abates regulares que gozan de doscientas mil libras de renta. Es esta enorme desproporción la que impresiona y provoca las murmuraciones. Se compadece al cura de campaña cuyos trabajos penosos le proporcionan apenas su porción congrua de trescientas libras como derecho de rigor, y unas cuatrocientas o quinientas libras que obtiene por liberalidades, mientras que un religioso ocioso, convertido en abate, y no menos ocioso por ello, posee una suma inmensa y recibe tÃtulos fastuosos de quienes le están sometidos. Estos abusos son mucho más graves en Flandes, en España, y, sobre todo, en los estados católicos de Alemania, en los que hay monjes prÃncipes.[400]
Los abusos se convierten en leyes en casi toda la Tierra; y, ¿cual serÃa el Estado cuya forma se conservara por entero si los hombres más sabios se reunieran para hacer las leyes?