El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Los cardenales de Richelieu y Mazarino hicieron emitir al consejo varios decretos por los cuales los obispos que se decían exentos, estaban obligados a mostrar sus títulos. Todo quedó indeciso hasta 1673; y el rey no osaba conceder un solo beneficio en casi ninguna de las diócesis situadas allende el Loira, durante la vacante de una sede.
Por último, en 1673, el canciller Étienne de Aligre selló un edicto por el cual todos los obispados del reino quedaban sometidos a la regalía. Dos obispos —desgraciadamente los dos hombres más virtuosos del reino— se negaron porfiadamente a someterse; eran Pavillon, obispo de Aleth, y Caulet, obispo de Pamiers. Al principio se defendieron con razones plausibles: se les opuso otras igualmente convincentes. Cuando hombres ilustrados discuten mucho tiempo se pone de manifiesto que la cuestión no es clara, y era en verdad, muy oscura; pero, evidentemente, ni la religión ni el buen orden tenían interés en impedirle a un rey que hiciera en dos diócesis lo que hacía en todas las demás. Sin embargo, los dos obispos fueron inflexibles. Ninguno de los dos había hecho registrar su juramento de fidelidad, y el rey se creía en el derecho de disponer de las canonjías de sus iglesias.[402]