El Siglo de Luis XIV
El Siglo de Luis XIV Toda Francia reclamaba al gran Condé. De haber aparecido entonces la corte hubiera estado perdida. Gourville, que de simple mucamo del duque de La Rochefoucauld se convirtió en hombre importante por su carácter av isa do y prudente, concibió un medio seguro de liberar a los príncipes encerrados en Vincennes. Uno de los conjurados cometió la tontería de confesarse a un sacerdote de la Fronda. Ese mal sacerdote advirtió al coadjutor, perseguidor en ese tiempo del gran Condé, y la empresa fracasó por la violación del secreto de confesión, hecho tan común en las guerras civiles.
Por las Memorias del consejero de estado Lenet, más curiosas que conocidas, vemos cómo, en esos tiempos de licencia desenfrenada, de turbulencias, de iniquidades y hasta de impiedades, los sacerdotes tenían todavía poder sobre los espíritus. Cuenta cómo en Borgoña, el deán de la Santa
Capilla, adicto al príncipe de Condé, le ofreció a título de ayuda hacer hablar en su favor desde el púlpito a todos los predicadores, y de hacer actuar a todos los sacerdotes en la confesión.